martes, 24 de enero de 2017

El papel del psicologo de la salud y la hipertensión arterial


HIPERTENSIÓN ARTERIAL







Etiología

La hipertensión, también conocida como tensión arterial alta o elevada, es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos. Cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos, que llevan la sangre a todas las partes del cuerpo. La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanta más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.
La tensión arterial normal en adultos es de 120 mm Hg1 cuando el corazón late (tensión sistólica) y de 80 mm Hg cuando el corazón se relaja (tensión diastólica). Cuando la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada. (OMS, 2016) 




Prevalencia

En casi todos los países de ingresos altos, el diagnóstico y tratamiento generalizado de esas personas con medicamentos de bajo costo ha propiciado una reducción significativa de la proporción de personas con tensión arterial elevada, así como de la tensión arterial media en todas las poblaciones, lo que ha contribuido a reducir la mortalidad por enfermedades del corazón.
Por ejemplo, el 31% de los adultos en la Región de las Américas de la OMS padecía tensión arterial elevada en 1980, en comparación con 18% en 2014. (OMS, 2015) 




Consecuencias

Daño al corazón y a los vasos sanguíneos.
Puede provocar infarto miocardio, accidente cardiovascular, deficiencia renal, ceguera y deterioro cognitivo. (OMS, 2015)



Mortalidad

Complicaciones derivadas de la hipertensión son la causa de 9,4 millones de defunciones cada año en el mundo. (OMS, 2015)



Papel del Psicólogo de la salud


La enfermedad crónica como la hipertensión está altamente relacionada con la conducta, por lo tanto el psicólogo de la salud tiene un gran campo de acción tanto para la prevención como para la modificación de hábitos que ayuden en el tratamiento:
Prevención mediante promoción de estilos de vida saludables
Afrontamiento y emociones.
Apoyo socio-familiar y comunitario. (Ríos, 2006)

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